Recuerdan ardiente celo apostólico de la primera santa de Bolivia

, 06 Jul. 20 (ACI Prensa).-
La Iglesia en Bolivia recordó el “ardiente celo apostólico” de su primera santa, Ignacia Nazaria March Mesa, al conmemorarse 77 años de su fallecimiento este 6 de julio.

El Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Sucre, Mons. Adolfo Bittschi, recordó a Santa Ignacia Nazaria como una “mujer apostólica y contemplativa” que descubrió que los desamparados de toda edad “necesitaban de una mano que los levante, los dignifique y que los conduzca al Reino de Dios”.

“Estando en Oruro al bajar a la calle, ve la realidad social repleta de pobreza, de injusticias sociales, de analfabetismo. Ella palpó el hambre de pan y de la Palabra de Dios mientras salía a pedir limosna. Estos hechos hicieron que el ámbito del asilo le resultase estrecho para su ardiente celo apostólico”.

También “le preocupaba el avance de las sectas protestantes, los conflictos entre la Iglesia y Estado, la escasez de los sacerdotes y vida religiosa. Ella veía la necesidad de una catequesis de recristianización”, expresó el también responsable episcopal para las Misiones en Bolivia.

“Nazaria desde el inicio fue una mujer extraordinaria” y “fue una misionera en tiempos difíciles”, recordó Mons. Bittschi.

Mons. Cristóbal Bialasik, Obispo de Oruro, destacó el pensamiento de Santa Ignacia Nazaria en la Misa que presidió el domingo 5 de julio.

Citando a la primera santa de Bolivia, el Prelado dijo que “Santa Nazaria define su accionar en el amor al cuerpo místico de Cristo: ‘quisiera ser el rostro viviente de Cristo y el celo que la devoraba era la de formar una cruzada de amor en torno a la Iglesia’”.

Un amor a Dios que se tradujo no solo en el pan para los pobres sino también en la “dignidad moral” del pueblo “enseñándole a trabajar, procurándole trabajo digno, haciéndole sentir que en las manos de todos, y de cada uno, está el participar de la belleza, de la armonía, la dulzura y la felicidad de sentirse hijos de Dios’”, dijo Mons. Bialasik.

El Obispo recordó también que ese “amor a la Iglesia de Jesucristo” se traduce en lo que hoy las hermanas del Instituto de las Misioneras de la Cruzada Pontificia asumen como “un cuarto voto: construir el Reino de Dios al lado del Papa y los Obispos. La de trabajar en la evangelización en comunión con sus párrocos y los Obispos”.

“Entonces, las Misioneras Cruzadas de la Iglesia, deben estar al servicio permanente de la Iglesia. Esto fue lo que la M. Nazaria Ignacia March, como fundadora, ha deseado para todas las hermanas”.

“Este es nuestro espíritu: guerrero, fiel, nada de cobardías, amor sobre todo a Cristo, y en Cristo a todos. Repartirse entre los pobres, animar a los tristes, dar la mano a los caídos, enseñar a los hijos del pueblo, partir su pan con ellos; en fin, dar toda su vida, su ser entero por Cristo, la Iglesia y las almas”.

Breve biografía de Santa Ignacia Nazaria

Nazaria Ignacia March Mesa nació el 10 de enero de 1889, en Madrid (España). Por motivos económicos, su familia se trasladó a México e ingresó a la Congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados en 1908.

A finales de 1912 fue destinada a Oruro (Bolivia) y, durante más de 12 años, se dedicó al cuidado de los ancianos.

Años más tarde, Nazaria salió de la congregación y, con el beneplácito de los obispos de Oruro y La Paz, fundó la congregación religiosa diocesana de las Hermanas Misioneras de la Cruzada Pontificia, instituto religioso que se erigió canónicamente el 12 de febrero de 1927.

Nazaria falleció el 6 de julio de 1943 en Buenos Aires (Argentina) y un año más tarde se aprobó la constitución definitiva de la congregación y recibió el nombre de Misioneras Cruzadas de la Iglesia, hoy presente en 21 países.

Sus restos fueron trasladados a la casa Matriz de Oruro (Bolivia), según su deseo, el 18 de junio de 1972.

La religiosa fue beatificada el 27 de septiembre de 1992 por San Juan Pablo II en Roma.

El Papa Francisco canonizó a Santa Ignacia Nazaria junto a otros 6 beatos, el domingo 14 de octubre de 2018 en el marco del Sínodo de los Jóvenes de Roma.

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