Papa Francisco recuerda Encíclica de San Juan Pablo II a favor de la unidad de cristianos

VATICANO, 25 May. 20 (ACI Prensa).-
El Papa Francisco reflexionó sobre el camino ecuménico a favor de la unidad entre los cristianos y recordó que “la unidad no es principalmente el resultado de nuestra acción, sino que es don del Espíritu Santo. Sin embargo, esta no vendrá como un milagro al final: la unidad viene en el camino, la construye el Espíritu Santo en el camino”.

Así lo indicó el Santo Padre en una carta dirigida al Cardenal Kurt Koch, presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, con ocasión de los 25 años de la publicación de la Encíclica de San Juan Pablo II “Ut unum sint” (que todos sean uno).

“Invoquemos al Espíritu con confianza, para que guíe nuestros pasos y cada uno escuche con renovado vigor el llamado a trabajar por la causa ecuménica; que Él inspire nuevos gestos proféticos y fortalezca la caridad fraterna entre todos los discípulos de Cristo, para que el mundo crea (Jn 17,21) y se acreciente la alabanza al Padre que está en el Cielo”, pidió el Papa.

En la misiva firmada el Domingo 24 de mayo, pero difundida por la oficina de Prensa de la Santa Sede este 25 de mayo, el Pontífice recordó cuando San Juan Pablo II firmó la Carta encíclica Ut unum sint para recordar “el compromiso ecuménico de la Iglesia Católica” y explicó que San Juan Pablo II “la publicó en la Solemnidad de la Ascensión del Señor, colocándola bajo el signo del Espíritu Santo, el artífice de la unidad en la diversidad, y en este mismo contexto litúrgico y espiritual la conmemoramos y proponemos al Pueblo de Dios”.

“Con la mirada puesta en el horizonte del Jubileo de 2000, quería que la Iglesia, en su camino hacia el tercer milenio, tuviera en cuenta la oración insistente de su Maestro y Señor: “¡Que todos sean uno!”, pidió el Papa al citar el pasaje del Evangelio de San Juan (17,21).

En esta línea, el Papa Francisco destacó que el Concilio Vaticano II “reconoció que el movimiento para el restablecimiento de la unidad de todos los cristianos ha surgido con ayuda de la gracia del Espíritu Santo” y animó a continuar con “en el diálogo de la vida, en el ámbito de la pastoral y cultural”.

“Al igual que los discípulos de Emaús, podemos sentir la presencia del Cristo resucitado que camina a nuestro lado”, indicó el Santo Padre quien agradeció a Dios “por el camino que nos ha permitido recorrer como cristianos en busca de la comunión plena”.

En esta línea, el Pontífice alentó que “no debemos dejar de confiar y de agradecer” el camino ecuménico a favor de la unidad entre los cristianos porque “se han dado muchos pasos en estas décadas para sanar heridas seculares y milenarias; ha crecido el conocimiento y la estima mutua, favoreciendo la superación de prejuicios arraigados; se ha desarrollado el diálogo teológico y el de la caridad, así como diversas formas de colaboración en el diálogo de la vida, en el ámbito de la pastoral y cultural”.

Además, el Santo Padre confió: “en este momento, pienso a mis queridos hermanos que presiden las diversas Iglesias y Comunidades Cristianas; y también en todos los hermanos y hermanas de todas las tradiciones cristianas que son nuestros compañeros de viaje”.

“Solo el Espíritu Santo puede suscitar la diversidad, la multiplicidad y, al mismo tiempo, producir la unidad. Es Él el que armoniza la Iglesia. Me viene a la mente aquella bella palabra de san Basilio, el Grande: «Ipse harmonia est», Él mismo es la armonía”, afirmó Francisco.

Por último, el Papa Francisco agradeció por el trabajo que hace el Consejo Pontificio para la Unidad entre los Cristianos por “mantener viva la conciencia de este objetivo irrenunciable dentro de la Iglesia” y destacó dos iniciativas recientes: “un Vademécum ecuménico para obispos, que se publicará el próximo otoño como estímulo y guía para el ejercicio de sus responsabilidades ecuménicas” y la presentación de la “revista Acta Œcumenica, que, en la renovación del Servicio de Información del Dicasterio, se propone como un subsidio para quienes trabajan para el servicio de la unidad”.

“El servicio de la unidad es un aspecto esencial de la misión del Obispo, quien es ‘el principio fundamento perpetuo y visible de unidad’ en su Iglesia particular, afirmó el Papa al citar el documento del Concilio Vaticano II Lumen gentium y añadió que “la unidad no es principalmente el resultado de nuestra acción, sino que es don del Espíritu Santo. Sin embargo, esta no vendrá como un milagro al final: la unidad viene en el camino, la construye el Espíritu Santo en el camino”, concluyó el Papa.

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