Obispos de Colombia se solidarizan con poblaciones afectadas por la violencia

, 15 Ene. 20 (ACI Prensa).-
Los Obispos de la Región del Pacífico y Suroccidente de Colombia expresaron su solidaridad a los habitantes del departamento del Chocó, a la Diócesis de Quibdó y a los pobladores de otras regiones de Colombia en las cuales se ha agudizado el conflicto social y armado.

En un comunicado publicado el 11 de enero por la Conferencia Episcopal de Colombia, los prelados señalaron que “en diversos momentos hemos advertido sobre las dificultades que viven muchas personas en el territorio del Pacífico y Suroccidente, y hemos solicitado al Estado colombiano una solución integral que resuelva las causas estructurales que están en la raíz de la crisis humanitaria”.

Los obispos indican que se manifiestan solicitando el respeto a los derechos humanos ante la compleja situación en la que se encuentran “las comunidades indígenas y afrodescendientes que viven en Bojayá, Bajo Atrato y Urabá; así como las comunidades de las cuencas de los ríos San Juan y Baudó (Chocó), Raposo (Buenaventura) y en los municipios de Nuquí (Chocó), Magüí Payán, Olaya Herrera-Satinga (Nariño) y del departamento de Putumayo, principalmente del municipio de Puerto Guzmán”.

Según informa CNN en Español, durante el año 2019 fueron asesinados en Colombia unos 107 líderes sociales en Colombia.

Marta Hurtado, vocera de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, señaló que se encuentran en el proceso de verificación de 13 casos más reportados también en 2019 y de confirmarse subiría la cifra a un total de 120.

De acuerdo al informe de la ONU, la gran mayoría de muertes de 2019 ocurrieron en aéreas rurales y casi todos en municipalidades con “economías ilícitas donde operan grupos criminales o armados”. Los más afectados fueron los indígenas y los afrodescendientes.

En su comunicado, los obispos pidieron al gobierno y otras instancias estatales que establezcan “condiciones de vida digna y mecanismos de protección para las comunidades y líderes sociales, tanto a Leyner Palacios como a los otros liderazgos que están en riesgo”.

Palacios es un líder social que sobrevivió a la masacre de Bojayá (Chocó) en 2002 y que  recientemente recibió amenazas de muerte, en medio de la tensión que se registra en esa zona del país, por las denuncias de la presencia de grupos armados ilegales.

Los prelados también solicitaron “atender las alertas por posibles situaciones de connivencia de integrantes de la Fuerza Pública con grupos ilegales, expresadas por organizaciones sociales y de derechos humanos, y por la Diócesis de Quibdó desde años anteriores, y reiteradas en los últimos dos años”.

Por su parte, continuaron, “los grupos armados deben entender su condición de agresores de la población civil, y por lo tanto, asumir el rechazo del que son objeto a causa de sus acciones delictivas”.

Los obispos señalaron que “en medio de la zozobra en la que viven tantos ciudadanos colombianos, reafirmamos la necesidad de encontrar salidas políticas y pacíficas al conflicto armado: con ELN (Ejército de Liberación Nacional) para lograr un acuerdo de paz; y con las AGC (Autodefensas Gaitanistas de Colombia) y estructuras similares, para que se posibilite un acogimiento colectivo a la justicia”.

“Esperamos la respuesta sincera de los diversos actores, mediante gestos concretos de verdadera voluntad de paz”, precisaron.

Finalmente, los obispos pidieron al “pueblo colombiano oración y compromiso en la construcción de un país equitativo, fraterno y sin violencia”.

El mensaje llevas las firmas de Mons. Darío de Jesús Monsalve Mejía, Arzobispo de Cali; Mons. Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Popayán; Mons. Juan Carlos Barreto Barreto, Obispo de Quibdó; Mons. Mario de Jesús Álvarez Gómez, Obispo de Istmina – Tadó; Mons. Hugo Alberto Torres Marín, Obispo de Apartadó, Mons. Luis Albeiro Maldonado, Obispo de Mocoa – Sibundoy; Mons. Rubén Darío Jaramillo Montoya, Obispo de Buenaventura; Mons. José Saúl Grisales, Obispo de Ipiales; Mons. Orlando Olave, Obispo de Tumaco; y Mons. Edgar de Jesús García Gil, Obispo de Palmira.

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