El Papa Francisco pide a los carmelitas ser maestros de oración y no caer en la mundanidad

VATICANO, 21 Sep. 19 (ACI Prensa).-
El Papa Francisco recibió al Capítulo General de los Carmelitas este sábado 21 de septiembre en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico del Vaticano a quienes les aconsejó no dejar de ser maestros de oración y acompañar a los demás con ternura y compasión.

El Capítulo General de la Orden de los hermanos de la Beata Virgen María del Monte Carmelo (Carmelitas) se lleva a cabo del 10 al 27 de septiembre en Roma con el lema: “Ustedes son mis testigos; de una generación a la otra: llamados a ser fieles a nuestro carisma carmelita”.

Durante su discurso, el Santo Padre destacó que “Dios bendijo al Carmelo con un carisma original para enriquecer a la Iglesia y para comunicar la alegría del Evangelio al mundo” por lo que los animó a compartir lo que han recibido “con entusiasmo y generosidad”.

En esta línea, el Pontífice aconsejó tres líneas de acción prioritarias en su camino.

1.     Fidelidad y contemplación

 En primer lugar, el Papa destacó que la Iglesia aprecia al Carmelo y señaló que es “una escuela de contemplación” gracias a su “rica tradición espiritual”.

“Su misión es fecunda en la medida en la cual está radicada en la relación personal con Dios” dijo el Santo Padre quien destacó que el modo carmelita de vivir la contemplación “prepara a servir al pueblo de Dios a través de cualquier ministerio y apostolado”.

2.     Acompañamiento y oración

Además, el Papa Francisco indicó que el Carmelo es “sinónimo de vida interior” y añadió que “los místicos y los escritores carmelitas comprendieron que ‘estar con Dios’ y ‘estar en sus cosas’ no siempre coinciden”.

“Afanarse por miles cosas de Dios sin estar radicados en Él, tarde o temprano pasará factura: nos daremos cuenta de haberlo perdido a lo largo del camino”, advirtió el Papa.

En esta línea, citó las cartas “Renovación de la Iglesia” de Santa María Magdalena de Pazzi que abordan la cuestión de la “tibieza” que puede “insinuarse en la vida consagrada cuando los consejos evangélicos se convierten en solo una rutina y el amor de Jesús no es más el centro de la vida”.

“Y así puede insinuarse también la mundanidad, que es la tentación más peligrosa para la Iglesia, en particular para nosotros, hombres de Iglesia”, alertó el Papa quien reconoció saber que esta tentación ha ocasionado también graves daños entre ellos por lo que les aseguró haber rezado y rezar para que el Señor los ayude.

Asimismo, Francisco señaló con palabras de San Juan de la Cruz la importancia de “vivir más dentro que fuera de nosotros mismos para ir hacia el más profundo centro, porque allí vive Dios, y Él nos invita a buscarlo”.

“Los animo a acompañar a las personas a ‘hacer amistad’ con Dios”, animó el Santo Padre quien citó a Santa Teresa de Jesús que decía “de hablar o de escuchar hablar de Dios casi nunca me cansaba”.

En este sentido, el Pontífice recordó que “nuestro mundo tiene sed de Dios y ustedes carmelitas, maestros de oración, pueden ayudar a muchos a salir del ruido, de la prisa y de la aridez espiritual. No se trata naturalmente de enseñar a la gente y acumular oraciones, sino de ser hombres y mujeres de fe, amigos de Dios, que saben recorrer los caminos del espíritu”.

Por ello, el Papa Francisco aseguró que “del silencio y de la oración nacerán comunidades renovadas y ministerios auténticos” y les deseó ser “buenos artesanos de fraternidad” para volver a poner su confianza en el Señor “venciendo la inercia del inmovilismo y evitando la tentación de reducir la comunidad religiosa a ‘grupos de trabajo’ que terminarían por diluir los elementos fundamentales de la vida religiosa”.

3.     Ternura y compasión

Finalmente, el Santo Padre destacó la importancia de que la persona contemplativa tenga un corazón compasivo porque “cuando el amor se debilita, todo pierde saber”.

De este modo, el Papa animó a vivir la ternura “según el estilo de Jesús”. “Hoy se necesita una revolución de la ternura que nos haga más sensibles de frente a las noches obscuras y a los dramas de la humanidad”.

“Que la Virgen del Carmelo los acompañe siempre y proteja a todos aquellos que colaboran con ustedes y reciben su espiritualidad”, concluyó.

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