El Vaticano reafirma la inviolabilidad del secreto de Confesión sin excepciones

VATICANO, 01 Jul. 19 (ACI Prensa).-
El Vaticano reafirmó la inviolabilidad del secreto de Confesión y subrayó que no admite excepciones ni en el ámbito eclesial ni en el civil, ya que “proviene directamente del derecho divino revelado y está enraizado en la naturaleza misma del sacramento”.

La Santa Sede se expresó así mediante una nota de la Penitenciaría Apostólica, firmada por el Penitenciario Mayor, Cardenal Mauro Piacenza, sobre la importancia del foro interno y de la inviolabilidad del secreto sacramental, difundida este lunes 1 de julio, en la que se hace hincapié en que “toda acción política o iniciativa legislativa dirigida a forzar la inviolabilidad del secreto sacramental constituirían una inaceptable ofensa a la libertad eclesial”.

Constituiría, además, “una violación de la libertad religiosa, jurídicamente fundadora otras libertades, incluida la libertad de conciencia de los ciudadanos, tanto penitentes como confesores”.

En la nota se pone de relieve que “el creciente progreso técnico-científico” favorece una situación en la que “el mundo de la comunicación parece volverse sustituir a la realidad, ya sea condicionando la percepción, ya manipulando su comprensión”.

“De esta tendencia, que puede asumir los rasgos perturbadores de la morbosidad, no está inmune, por desgracia, la misma comunidad eclesial, que vive en el mundo y, en ocasiones, asume sus criterios”, se advierte.

Incluso, “también entre los creyentes, con frecuencia, se gastan energías valiosas en la búsqueda de ‘noticias’, o de auténticos ‘escándalos’, adaptadas a la sensibilidad de determinada opinión pública con finalidades y objetivos que no pertenecen realmente a la naturaleza teándrica de la Iglesia”.

Toda esta situación “va en detrimento del anuncio del Evangelio”, por lo que “es necesario reconocer humildemente que, ni siquiera las filas del clero, hasta la más alta jerarquía, están exentos de esta tendencia”.

En este contexto, “parece que se reafirma un cierto preocupante ‘prejuicio negativo’ hacia la Iglesia católica, cuya existencia se presenta cultural y socialmente, por un lado, a la luz de las tensiones que puedan ocurrir dentro de su misma jerarquía y, del otro, de los recientes escándalos de abusos horriblemente perpetrados por algunos miembros del clero”.

Ante esta situación, la Penitenciaría Apostólica ha aclarado, mediante esta nota, algunos conceptos.

Secreto sacramental

Sobre el sacramento de la Reconciliación, en la nota de la Penitenciaría Apostólica se recuerda que “la inviolabilidad del secreto de Confesión proviene directamente del derecho divino revelado y enraizado en la naturaleza misma del sacramento, hasta el punto de no admitir excepción alguna en el ámbito eclesial no, tampoco en el civil”.

En la nota se recuerda que el secreto de Confesión se remite “a la esencia misma del cristianismo y de la Iglesia”, se subraya que, en la Confesión, el sacerdote actúa en la misma persona de Cristo y que “todo penitente que, humildemente, se dirige al sacerdote para confesar sus pecados, testimonia el gran misterio de la Encarnación y la misma esencia sobrenatural de la Iglesia y del sacerdocio ministerial”.

“Por tal razón, la defensa del secreto sacramental por parte del confesor, si fuese necesario hasta derramar la sangre, representa no sólo un acto de lealtad hacia el penitente, sino mucho más: un necesario testimonio, un martirio, directamente vinculada con la unicidad y la universalidad salvífica de Cristo en la Iglesia”.

Al mismo tiempo, se señala que “la defensa del secreto sacramental y la santidad de la confesión no se podrán constituir nunca en alguna forma de connivencia con el mal, al contrario, representan el único antídoto verdadero contra el mal que amenaza al hombre y al mundo entero”.

 “Ante pecados que supongan un delito, no está permitido nunca poner al penitente, como condición para la absolución, la obligación de entregarse a la justicia civil, debido al principio natural, recogido en todo ordenamiento, según el cual ‘nemo tenetur se detegere’”, principio según el cual nadie está obligado a reconocer su culpabilidad.

Sin embargo, se subraya que también “pertenece a la naturaleza del sacramento de la Reconciliación, como condición para su validez, el sincero arrepentimiento, junto al firme propósito de enmendarse y de no reiterar el mal cometido”.

 

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