El amor es la fuerza principal del desarrollo, dice presidente de obispos de Colombia

REDACCIÓN CENTRAL, 01 Jul. 19 (ACI Prensa).-
El presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), Mons. Óscar Urbina Ortega, inauguró la 108° asamblea plenaria de los obispos, que en esta oportunidad reflexionarán sobre el tema “La economía al servicio de la dignidad y del bien común” del 1 al 6 de julio en Bogotá.

“El amor en la verdad es la fuerza dinámica esencial del verdadero desarrollo de cada persona y de toda la humanidad”, dijo el Prelado en su discurso inaugural ante unos 85 obispos. Asimismo, recordó que “la estabilización social depende de la garantía de respeto por la vida humana, golpeada profundamente en nuestros días en el país”.

El también Arzobispo de Villavicencio resaltó que “el amor es la fuerza principal del desarrollo. La preocupación primera es el amor, porque lo indispensable, no es tanto un cambio estructural, necesario sin duda, sino la instauración de una nueva forma de actuar desde la relación fraterna y gratuita”.

“Toda la economía se debe renovar desde el espíritu de la gratuidad, del don. La lógica del don incide en la actividad económica empresarial porque don y gratuidad son complementarios de la justicia que regula los intercambios económicos”, continuó.

El presidente de la CEC dijo que “la dignidad de la persona, creada a imagen de Dios, es un misterio. Pero también es una conquista que está a la base de la construcción de toda sociedad que coloque a las personas en el centro de las transformaciones sociales”.

En ese sentido, resaltó, “los derechos humanos no son simples concesiones sociales, sino, elementos nucleares de la propia dignidad humana, y el poder político y la sociedad están llamados a protegerlos”.

“Los derechos no los creamos, los descubrimos en nosotros, son nuestros, antes de cualquier formulación y legislación. Solo la dignidad de la persona garantiza y extiende la promoción de los derechos hacia todos y en cualquier situación y contexto”.

El Arzobispo dijo que “hoy vivimos en un cambio de época. El mundo es escenario de procesos tan dinámicos que es una ´aldea global´ interdependiente. Este fenómeno con múltiples rostros necesita una ética común” que haga frente al relativismo que considera que “no hay referencias absolutas”.

Por ello pidió tener presente algunos acentos resaltados por el Papa Francisco, como la opción preferencial por los pobres con una Iglesia pobre, la preocupación por las periferias, la lucha contra la corrupción, la solidaridad, la promoción de las tres “t”: techo, tierra y trabajo, la ayuda a los migrantes y la preocupación por las nuevas generaciones.

Ante los desafíos de la realidad actual, prosiguió el Prelado, los obispos de Colombia “vamos a escuchar, discernir y trazar tareas de acción. Sabemos que no hay fórmulas mágicas, pues la historia la construimos paso a paso, en el tiempo más que en el espacio, pero podemos ayudar a colocar la economía al servicio de todo nuestro pueblo y no de unos pocos, luchar contra la exclusión, la corrupción, y la inequidad, en la que el dinero domina en menoscabo de las personas”.

Sobre el próximo Sínodo de la Amazonía, alentó a defender “esta tierra rica en biodiversidad y en la pluralidad de sus culturas, para que sea parte de la casa común que hoy corre el riesgo de seguir siendo saqueada, devastada y destruida impunemente”.

La asamblea de los obispos se realizará hasta el viernes 5 de julio. El sábado 6 peregrinarán a la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá donde participarán en las celebraciones del centenario de su coronación como reina y patrona de Colombia.

Puede leer el discurso completo de Mons. Urbina AQUÍ.

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