Obispo chino prefiere la persecución antes que adherirse a la Asociación Patriótica

ROMA, 18 Jun. 19 (ACI Prensa).-
Mons. Vincenzo Guo Xijin, Obispo Auxiliar de Mindong (China), está dispuesto a sufrir la persecución junto a los otros sacerdotes no oficiales o clandestinos, en vez de adherirse a la Asociación Patriótica (AP), controlada por el Gobierno, y obligar a sus presbíteros a tal adhesión.

Así lo informó la agencia Asia News citando fuentes de la diócesis que, según algunos, sería el “proyecto piloto” para la aplicación del Acuerdo Provisional firmado por China y el Vaticano en septiembre de 2018.

Después del acuerdo y la eliminación de la excomunión del Obispo oficial de la diócesis, Mons. Vincenzo Zhan Silu, tras la decisión del Papa Francisco; Mons. Guo Xijin aceptó ser retrocedido a Obispo Auxiliar para dejar la sede de ordinario a Mons. Zhan Silu.

Siendo Mons. Guo Xijin un Obispo reconocido solo por la Santa Sede, el Frente Unido y la Oficina de Asuntos Religiosos le han hecho firmar un documento en el que se le exigía obediencia al nuevo Obispo, pero sobre todo sumisión a las leyes del país y la adhesión a los principios de “independencia” de la Iglesia en China respecto al Vaticano; y a la AP.

Sin embargo, Mons. Guo Xijin logró firmar un documento en el que aceptaba la obediencia al Obispo, a las leyes del país, pero no a la “independencia” ni a la AP, cuyos principios son “irreconciliables con la fe católica”, como señala la Carta de Benedicto XVI a los católicos chinos del año 2007.

De ese modo Mons. Guo Xijin fue reconocido como obispo y pudo celebrar la Misa crismal en público el pasado Jueves Santo.

Las autoridades no quieren publicar este documento y exigen que todos los sacerdotes no oficiales o subterráneos de la diócesis –la mayoría, cerca de 60– firmen la adhesión a la AP, haciendo creer que Mons. Guo Xijin también lo ha hecho.

De aquí la rebelión de Mons. Guo, quien prefiere incluso no ser reconocido como obispo por el Gobierno, en lugar de ver a sus sacerdotes obligados a firmar la pertenencia a la Asociación Patriótica.

El problema, indica Asia News, se origina en que el Acuerdo Provisional entre China y el Vaticano no se hizo público. La agencia señala que el acuerdo prevé la sumisión de sacerdotes y obispos a las leyes de China pero mantiene como facultativa la adhesión a la Asociación Patriótica.

Sin embargo, la organización del Gobierno que controla la Iglesia exige la inscripción obligatoria de los sacerdotes y obispos, bajo pena de ser excluidos de su ministerio.

Para reivindicar la libertad para sí mismo y sus sacerdotes, Mons. Guo Xijin escribió una carta en la cual retiró su pedido de reconocimiento por parte del Gobierno y la envió a la Oficina para la Seguridad Pública de Fuan, a la Oficina Asuntos Religiosos de Fuan y al Obispo Zhan Silu.

En la carta, Mons. Guo Xijin explicó sus motivos: “El Gobierno ya decidió perseguir a los sacerdotes que rechacen firmar el pedido (de adhesión a la AP). Si yo no estoy en grado de protegerlos, no vale la pena que yo sea reconocido como obispo auxiliar. Estoy dispuesto a afrontar la persecución junto a otros sacerdotes”.

La situación de los católicos de China

En abril de 2019, el P. Bernardo Cervellera, experto en la Iglesia Católica en China y editor de la agencia de noticias Asia News, informó que “en muchas diócesis la Asociación Patriótica y la Oficina de Asuntos Religiosos siguen exigiendo a todos los sacerdotes que se inscriban en la Asociación y sostengan la ‘Iglesia independiente’. Al respecto el Vaticano ha expresado una tímida reserva en una entrevista del Cardenal Fernando Filoni concedida al (diario del Vaticano) L’Osservatore Romano, subrayando que la pertenencia a la Asociación según la ley china debería ser facultativa”.

En China existe la Asociación Patriótica Católica China, controlada por el Gobierno; y la Iglesia clandestina, subterránea o no oficial, que se ha mantenido fiel a la Santa Sede.

En la práctica, afirma el P. Cervellera, más que una “reconciliación” entre la Asociación Patriótica y la Iglesia clandestina o subterránea, con el acuerdo provisional entre China y el Vaticano para el nombramiento de obispos “hay una gran presión sobre la comunidad subterránea con una fuerte intromisión en la vida de la Iglesia”.

El Acuerdo Provisional

El 22 de septiembre de 2018 el Vaticano anunció la firma del acuerdo provisional con China para el nombramiento de obispos.

Algunos han expresado su oposición al acuerdo, como el Obispo Emérito de Hong Kong, el Cardenal Joseph Zen Ze kiun, quien en un artículo publicado en el New York Times el 24 de octubre escribió: “A los obispos y sacerdotes clandestinos (fieles) de China solo puedo decirles esto: por favor, no comiencen una revolución. ¿Ellos (las autoridades) toman sus iglesias? ¿Ya no pueden celebrar? Vayan a casa y recen con sus familias (…) Esperen mejores tiempos. Vuelvan a las catacumbas. El comunismo no es eterno”.

En el vuelo de regreso de su viaje a Letonia, Lituania y Estonia a fines de septiembre de 2018, el Papa Francisco dijo a los periodistas: “Yo soy el responsable” del acuerdo.

Sobre los obispos que no estaban en comunión con la Iglesia hasta antes del acuerdo, como Mons. Guo Jincai que participó del Sínodo de los Jóvenes, Francisco dijo que “han sido estudiados caso por caso. Por cada obispo han llegado al final los expedientes de cada uno a mi escritorio y he sido yo el responsable de firmar cada caso”.

En cuanto al acuerdo, Francisco precisó que “la cosa se hace en diálogo, pero nombra Roma, nombra el Papa. Esto es claro. Y rezamos por los sufrimientos de algunos que no entienden o que tienen en sus espaldas muchos años de clandestinidad”.

El 26 de septiembre de 2018 el Pontífice dirigió un mensaje a los católicos de China y a la Iglesia universal en el que solicitó “gestos concretos y visibles” a los obispos a quienes levantó la excomunión.

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