Avanza causa de beatificación de misionero que trabajó con inmigrantes pobres

, 01 Nov. 18 (ACI Prensa).-
El 31 de octubre se cerró la fase diocesana de la causa de beatificación del P. Tarcisio Rubín, misionero escalabriniano y Siervo de Dios, que desarrolló su apostolado en la Diócesis de Jujuy (Argentina).

La etapa consistió en recabar numerosos testimonios de la vida de santidad del sacerdote en los departamentos de San Pedro, Santa Bárbara, Valle Grande y Ledesma, lugar donde el P. Rubín realizó una intensa obra pastoral. 

Los documentos fueron enviados a la Congregación para las Causas de los Santos y una vez que se compruebe su verosimilitud, se dará paso a la espera y reconocimiento de algún milagro que permita la beatificación del P. Rubín.

La ceremonia y Misa del cierre de la fase diocesana se realizó en la Catedral Basílica Santísimo Salvador con la participación del Obispo de Jujuy, Mons. César Fernández.

“Es un momento de acción de gracias a Dios ya que justo en la víspera de Todos los Santos rescatamos la memoria del P. Tarcisio Rubín, misionero escalabriniano, que dio la vida por la evangelización”, dijo Mons. Fernández al diario TodoJujuy.

“Es una dicha para los jujeños” y “una bendición de ser testigos de la caridad inmensa” del sacerdote scalabriniano, agregó el obispo.

En tanto, Fray Juan José Núñez, de la Orden de Franciscanos Menores, manifestó su alegría por este proceso, ya que significa “reconocer la figura de alguien que caminó, evangelizó, misionó y fue un espejo de Dios en medio de nuestro pueblo”.

“Cuando uno reconoce que una persona vivió la santidad, que un cristiano, un hombre común lo pudo, reconocemos que cualquiera de nosotros puede ser santo”, agregó. 

Breve biografía

El P. Tarcisio Rubín, nació el 6 de mayo de 1929 en el pueblo de Loreggia, provincia de Padua (Italia). Fue ordenado sacerdote, el 21 de marzo de 1953 en la Catedral de la Piacenza. Fue misionero en Alemania y meditó en el desierto de África y descubrió su llamado al trabajo con los más pobres.

Llegó a la Argentina el 9 de abril de 1974 sin equipaje pero con el nuevo testamento y la cruz de los misioneros escalabrinianos.

Su figura fue fundamental en la instalación de la congregación escalabrinana en la ciudad de San Pedro, donde se realizaron diversas actividades hacia los migrantes más pobres. 

A fines de septiembre de 1983, el P. Rubín cayó gravemente enfermo y fue trasladado a Córdoba pero desoyendo a los médicos, volvió a San Pedro. 

Allí visitó a las familias de Alto Calilegua y el 2 de octubre, luego de celebrar la Misa se retiró a orar a la capilla del lugar. 

Al día siguiente, el 3 de octubre de 1983, lo encontraron sin vida tendido frente al altar. Sus restos descansan en la capilla del cementerio Cristo Rey de San Pedro. 

El cariñoso recuerdo de la gente que lo conoció, hicieron que el entonces Obispo de Jujuy,  Mons. Marcelino Palentini, comenzara los trámites para abrir la causa de beatificación. De esta forma, con la autorización de Roma, el proceso canónico del P. Rubín se inició en 2008 al cumplirse 25 años de su muerte.

El proceso quedó detenido en 2015 por la muerte de Mons. Palentini pero fue retomado en 2015 cuando asumió el actual Obispo de Jujuy.

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