La vida de Pablo VI fue un viaje continuo de santidad, afirma cardenal

Vaticano, 11 Oct. 18 (ACI Prensa).-
Con motivo de la canonización del Beato Pablo VI, el Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, Cardenal Giovanni Angelo Becciu, dijo que el futuro santo vivió su vida como un “viaje continuo de santidad” en cada una de sus etapas.

“Entendemos su vida como un viaje continuo de santidad, desde la infancia hasta el presbiterio, desde el compromiso en la Curia romana hasta la silla ambrosiana, desde la actividad pastoral hasta la Cátedra de Pedro”, dijo el Cardenal Becciu este jueves 11 de octubre en la Sala de Prensa de la Santa Sede.

El Purpurado también se refirió a Pablo VI como “testigo heroico y brillante de Cristo” porque vivió un “cristocentrismo profundo y convencido” que le dio forma a “su perfil espiritual y extraordinario magisterio”.

“Toda la vida de Pablo VI fue animada por un gran amor al prójimo, como un joven laico, luego como sacerdote, obispo y Papa. Es como un continuo crecimiento y expansión de la caridad hasta el amor del Papa como Pastor Universal, Vicario de Cristo”, dijo.

Asimismo, recordó cuando el beato ejerció esa caridad en Roma durante la Segunda Guerra Mundial, cuando promovió “la asistencia y hospitalidad para aquellos perseguidos por el fascismo nazi, especialmente para los judíos”.

“Giovanni Battista Montini (Pablo VI) conoció personalmente los grandes dramas del siglo XX: las dos guerras mundiales, los sistemas totalitarios del fascismo, el nazismo y el comunismo, y luego la violencia extrema del terrorismo. Pero las cuestiones espinosas no faltaron incluso dentro de la comunidad cristiana: los años del post Concilio fueron los más difíciles y dolorosos de su pontificado”, explicó el Cardenal.

El Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos aseguró que Pablo VI, “en todos estos eventos, fue sostenido constantemente por ese Espíritu de Cristo que alimentó su vida interior y sus iniciativas innumerables y valientes”.

Entre esas iniciativas llevó a cabo la reforma litúrgica, la internacionalización de la Curia romana con el establecimiento de nuevos Dicasterios, el establecimiento del Sínodo de los Obispos, e innovó con sus viajes apostólicos a diferentes partes del mundo.

“El corazón de Pablo VI se desbordó en la expresión de la espiritualidad más pura del Concilio: una ‘reforma interior’ de la Iglesia, todo orientado hacia la santidad, que une oración y dogma, caridad y verdad, y que anima al Pueblo de Dios en la diversidad de vocaciones, en el diálogo ecuménico, en su verdadera apertura al mundo para comunicar mejor la luz de Cristo”, dijo el Cardenal Becciu.

Por otro lado, lo recordó como un Papa de “diálogo con todos”, tanto dentro de la Iglesia como con “los hermanos cristianos de otras Iglesias, con no cristianos y no creyentes”.

“En síntesis y cumbre de todo su viaje, notamos en Pablo VI, de una manera verdaderamente profética, la gran línea de caridad, sostenida y motivada por una fe viva y sólida”, concluyó el Cardenal Becciu.  

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