Con reliquias de vidente del Sagrado Corazón inicia Año Jubilar de Matamoros en México

CIUDAD DE MÉXICO, 11 Ago. 18 (ACI Prensa).-
Con la presencia de las reliquias de Santa Margarita María Alacoque, vidente del Sagrado Corazón de Jesús, la Diócesis de Matamoros comenzará el Año Jubilar por el 60 aniversario de su creación.

En diálogo con ACI Prensa, Mons. Eugenio Lira, Obispo de Matamoros, aseguró que la visita de las reliquias el 15 de agosto, cuando comienza el Año Jubilar de la diócesis mexicana, “ha sido una gran coincidencia que vemos como algo que está previsto en la Providencia Divina”.

Mons. Lira expresó su deseo de que tanto sacerdotes como laicos “nos sintamos animados a seguir el camino de confianza en Dios que recorrió Santa Margarita, y que se fía en ese corazón amoroso del Señor que tanto ha amado a la humanidad y que, a pesar de nuestras ingratitudes, no deja de querernos y de invitarnos a entrar en Él”.

Aseguró que se trata de “un gran regalo” y una “oportunidad para poder renovar nuestra confianza en el Corazón de Jesús en el que vemos todos el amor infinito de Dios por nosotros”.

Las reliquias visitarán diversas partes de México hasta el 4 de septiembre. Consisten en dos huesos -una clavícula y una costilla de la santa-, así como un pedazo de cerebro incorrupto y una rosa de oro obsequiada por San Juan Pablo II.

El prelado mexicano señaló que este 15 de agosto las celebraciones comenzarán con la apertura de la Puerta Santa en la Catedral de Matamoros a las 10:00 a.m. (hora local).

“Inmediatamente ingresaremos con las reliquias de Santa Margarita María Alacoque, tendremos la Santa Misa y luego habrá un tiempo para que la gente pueda venerar las reliquias y así iniciar los festejos del Año Jubilar”, dijo.

La Diócesis de Matamoros fue creada por el Papa Pío XII el 16 de febrero de 1958 con la bula “Haud inani”, que quiere decir “No está vacío”.

Pío XII, explicó Mons. Lira, “decía ‘no está vacío nuestro corazón por esta porción del pueblo de Dios’, y creaba la Diócesis de Matamoros, desmembrándola de la Diócesis de Tampico”.

“Sin embargo, la bula no se ejecutó hasta el pontificado de Juan XXIII en 1959, ya que el Papa Pío XII murió”.

Fue precisamente San Juan XXIII, señaló Mons. Lira, quien nombró al primer Obispo de Matamoros, el fallecido Mons. Estanislao Alcaraz y Figueroa, que asumió el gobierno pastoral de la diócesis el 12 de abril de 1959.

Una historia bendecida por Dios

Mons. Lira aseguró que si bien en 1959 comienza la historia diocesana, “hay que recordar que Dios nuestro Señor ha estado con nosotros desde que los primeros habitantes poblaron estas tierras. Luego fue Dios quien nos envió a los primeros misioneros y posteriormente Él fue quien hizo posible que esta porción de la Iglesia llegara a ser Diócesis y la ha bendecido a lo largo de estos 60 años”.

La Diócesis de Matamoros, en el estado mexicano de Tamaulipas, atiende pastoralmente a más de un millón doscientos mil fieles. Es además una de las ciudades mexicanas que colinda con Estados Unidos: al otro lado de la frontera se encuentra la ciudad de Brownsville.

Mons. Lira explicó que “animados por lo que el Papa Francisco nos dice en su exhortación apostólica Alégrense y Regocíjense, Gaudete et exsultate, queremos hacer una memoria agradecida de las acciones de Dios en nuestra historia”.

“Hemos solicitado al Santo Padre, a través de la Penitenciaría Apostólica la gracia del Año Jubilar y la Indulgencia Plenaria a lo largo de este año, que iniciará con la apertura de la Puerta Santa el 15 de agosto y culminará el 15 de agosto de 2019”.

El Obispo de Matamoros indicó que este Año Jubilar “es un tiempo de gracia en el que los fieles que peregrinen a la Catedral de Matamoros podrán recibir la gracia de la indulgencia plenaria para sí mismos o para otras personas difuntas”.

“Solamente hace falta tener las condiciones establecidas por la Iglesia: la previa confesión sacramental, la Comunión Eucarística y también rezar por el Papa y sus intenciones”, precisó.

“Además, queremos tener una serie de actividades que nos ayuden a vivir intensamente esta memoria agradecida de la que habla el Papa Francisco. Vamos a tener catequesis, trabajo de misión, actividades culturales, deportivas”.

Entre estas se encuentra un congreso llamado Metanoia, programado para el 8 de septiembre de este año.

Mons. Lira aseguró que todo este trabajo está “encaminado precisamente a tomar conciencia de la acción de Dios en nuestra historia para sentir gratitud, mucha confianza, esperanza y compromiso”.

“Gratitud por la acción de Dios en nuestro pasado, confianza en que Él nos seguirá acompañando, esperanza de que Él nos conduce al futuro y compromiso para vivir como Él nos enseña y poder alcanzar lo que nos promete”, señaló.

Una Iglesia en salida que atiende a migrantes

Por su situación fronteriza, Matamoros es lugar de paso de migrantes que llegan de diversas partes intentando cruzar a Estados Unidos.

“Lo importante es que en este Año Jubilar, pero también todos los años que ellos vengan, los migrantes se sientan acompañados. Porque como dice el Papa Francisco, tenemos que ser una Iglesia en salida, donde más allá de las nacionalidades todos somos hermanos”.

El Prelado recordó una reciente visita a la Casa de Migrantes San Juan Diego, uno de los dos centros que tiene la diócesis.

“Me quedé muy contento y satisfecho de escuchar de parte de los migrantes, que han recorrido buena parte de Centroamérica y unos han venido también de Cuba, que nos han dicho que acá en esta casa de migrantes se han sentido muy bien recibidos”.

“Me dio mucho gusto porque veo que el trabajo de los sacerdotes, las religiosas, los laicos que están colaborando aquí es bueno”, expresó.

Mons. Lira aseguró que la Iglesia procura para los migrantes “un trato muy humano, respetuoso incluso de las diferentes creencias religiosas”.

“Ellos se han sentido acompañados, además, en la dimensión espiritual. Y es lo que vamos a seguir haciendo”.

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