Vaticano defiende derecho de personas a no verse obligadas a emigrar de su país

VATICANO, 14 Jun. 18 (ACI Prensa).-
El Vaticano ha defendido, por medio de su Secretario de Estado, Cardenal Pietro Parolin, el derecho de los migrantes a permanecer en su propio país sin verse obligados a recorrer miles de kilómetros para buscar una vida mejor en lugares lejanos.

En un discurso ante los participantes en el II Coloquio Santa Sede – México sobre la migración internacional, celebrado este jueves 14 de junio en el Vaticano, el Cardenal Parolin indicó que “si por un lado se reconoce a toda persona el derecho de emigrar, por otro lado, también existe un derecho primario a permanecer en el propio país en condiciones de seguridad y dignidad”.

Por lo tanto, “es necesario defender, antes que nada, el derecho de toda persona a no verse forzada a emigrar y a que se respeten sus derechos en su tierra de origen, cooperando activamente en su desarrollo”.

“Los factores que obligan a las personas a abandonar sus hogares y países contribuyen a flujos migratorios desordenados, impredecibles y peligrosos. Es evidente, por ejemplo, que las guerras, especialmente con el comercio descontrolado de las armas y la terrible plaga de la corrupción que lo sustenta, impiden cualquier progreso social y económico durante generaciones, y empujan a las personas a marcharse”.

En su intervención, el Secretario de Estado del Vaticano señaló que “hoy, lamentablemente, constatamos que desafíos cada vez más apremiantes y complejos caracterizan el fenómeno migratorio, mientras muchos de los problemas que a su tiempo discutimos, permanecen aún sin una respuesta adecuada”.

“Tratándose de un fenómeno humano, las migraciones interpelan a todos –aseguró–, no solo por su magnitud, sino también ‘por los problemas sociales, económicos, políticos, culturales y religiosos que suscita, y por los dramáticos desafíos que plantea a las comunidades nacionales y a la comunidad internacional’”.

Sin embargo, lamentó que se está produciendo un crecimiento de la tendencia “a adoptar agendas políticas que se oponen a la llegada de migrantes incluso antes de que venga establecido su derecho a la protección”.

Por otro lado, “la cuestión migratoria requiere, por parte de los Estados, un fuerte compromiso político y humanitario para mantener las obligaciones aceptadas a nivel internacional”.

Por ello, resulta “indispensable que los Estados cuenten con el apoyo de un sistema multilateral, que hoy precisa ser fortalecido y reformado, para acompañar lo que la Iglesia definiría como ‘los signos de los tiempos’ y para enfrentar de modo eficaz y adecuado los desafíos de nuestra época”.

Sobre el papel del Vaticano en la gestión del fenómeno migratorio, explicó que “la Santa Sede participa activamente en estos procesos de búsqueda de un acuerdo sobre la gestión compartida de las situaciones de migrantes y refugiados, no para interferir en las decisiones que pertenecen a los Estados, sino para recordar los principios de humanidad y de fraternidad; los únicos que garantizan una armoniosa vida de relación”.

Ignorar esos principios “conduciría a una regresión con respecto a los principios que fundan la comunidad internacional, la relación recíproca entre los Estados y la misma cohesión social de cada País”.

Por último, mostró sus esperanzas en las consultas que se están produciendo en la sede de las Naciones Unidas en Ginebra para alcanzar un Pacto Mundial sobre los Refugiados.

“El futuro Pacto Mundial sobre las migraciones actuará como un marco común, global, favorable e indicativo para la migración internacional. Aunque no será vinculante, su autoridad dependerá del buen uso que se haga del mismo”, afirmó.

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