Diferencias entre la Iglesia Católica Ortodoxa y la Iglesia Católica Romana

francisco02Presentación por MiIglesia

En los primeros 1000 años de vida de la Religión Cristiana, la Iglesia Católica Ortodoxa y la Iglesia Católica Romana eran una sola Iglesia. Debido a esto ambas Iglesias comparten muchas cosas en común: son “Católicas” = Universales;  y “Apostólicas”  es decir: tienen “sucesión apostólica”; son herederas de las comunidades cristianas fundadas por los mismos apóstoles – pero existen diferencias notables entre ellas las cuales han ido aumentando con los años a medida que la comprensión sobre Dios se iba afinando, sobre todo dentro de la Iglesia Católica Occidental.

Queremos subrayar que nosotros de MiIglesia siendo católicos de la Iglesia Romana vemos las cosas de nuestro punto de vista pero respetamos profundamente la Iglesia Ortodoxa porque también Ella nos ayuda en comprender varios aspectos de nuestra fe que, la mayoría de las veces nos escapan como, por ejemplo, la importancia de los símbolos en las imágenes sagradas que son una enseñanza ya por si misma.

En la fe de la Iglesia Católica Apostólica Romana con el término «apostólico» no se entiende solo la procedencia apostólica de la Iglesia en base a las comunidades cristianas fundadas por los mismos apóstoles sino también todas aquellas personas santas que han sido portadoras de la fe cristiana en el mundo y que se han convertido en ejemplo de fe para todos, en testigos vivos de Dios Vivo. El primer Apóstol ha sido Jesús porque vino para revelar al mundo la Trinidad: el Padre, el mismo Jesús y el Espíritu Santo y, también para enseñarnos el Camino que conduce a Dios, a la Verdad, a la Vida, a la Justicia y, sobre todo, a la Misericordia. La Tradición de la Iglesia se basa sobre el testigo de cada apóstol=Santo que, a través de los tiempos, pasa el testigo de la Revelación de Jesús a los que vienen después. Es como los corredores del relevo olímpico. Imaginar os a San Francisco que corre con el relevo y lo pasa a Santa Teresa de Ávila, la cual lo pasa a otro/a y a seguir. Los santos son los Testigos y el relevo es la Revelación que nos ha dado Jesús con Su vida, enseñanzas, muerte y resurrección.

Diferencias Dogmáticas

santisima_trinidadLa Procedencia del Espíritu Santo por la Iglesia Ortodoxa

La Profesión de Fe o Credo fue redactada en los Concilios Ecuménicos de Nicea y Constantinopla I. En el texto del Credo se expresan las verdades fundamentales de la Fe Cristiana. Una de las clausulas del Credo que habla sobre la procedencia del Espíritu Santo la cual, en un primer momento decía: “Creo en el Espíritu Santo que procede del Padre” fue modificada en el Concilio  de Toledo agregando a la cláusula las palabras “y del Hijo” de tal manera que la frase completa dice: “Creo en el Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo y con el Padre y el Hijo es adorado y glorificado y ha hablado por medio de los profetas».

La Iglesia Ortodoxa, todavía hoy, sigue el credo anterior al Concilio de Nicea… Como veremos más adelante, esta decisión se produjo, en un primer momento por una cuestión teológica pero, con el tiempo asumió caracteres más psicológicos y de orgullo por ambas partes que religioso.

En aquellas épocas muy muy controvertidas y amenazadas por ataques de cualquier tipo (erejías, invasiones, etc.) los Papas de aquel entonces usaban con extrema facilidad la excomulga. Mirando atrás en la historia, si los Papas hubieran intentado ser más comprensivos y pacientes, a lo mejor se habría evitado el Cisma, pero las semillas de la división ya estaban demasiado enraizadas y en aquellas épocas la sociedad humana no estaba muy preparada para el dialogo…

Personalmente creo que los patriarcas orientales se concentraron demasiado sobre algunas frases de Jesús no teniendo en cuenta el contexto. En el caso de la SS. Trinidad en el Credo, es verdad que Jesús dijo: «… Cuando venga el Paráclito (el que trae el consuelo), a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de Verdad el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mi” (Jn, 15:26) pero precisamente el Padre junto al Espíritu Santo dieron testimonio que también el Hijo hace parte del mismo núcleo que llamamos Dios (Trinidad). Por humildad hacia el Padre y al Espíritu Santo (… Miradme a mi que soy manso y humilde de corazón) Jesús exalta las otras dos Personas pero también Ellas exaltan a Jesús durante el Bautismo de Jesús y en el Monte Tabor cuando Jesús se transfiguró delante de los apóstoles y habló con Elía y Moisés mientras la voz de Su Padre decía: «¡Éste es mi Hijo predilecto, escuchadLe!»  confirmando la igualdad de las Tres Personas que tienen diferentes roles pero son de la misma naturaleza. No a caso la Trinidad es representada como un triangulo equilátero..

Las diferencias dogmáticas tomaron cuerpo poco a poco pero se acumularon hasta el punto en que se desencadenó el Grande Cisma (o Cisma de Oriente) en donde la Iglesia única, lamentablemente, se separó y , en aquel momento, fue más por motivos psicológicos y de incomprensión mutua que realmente teológicos. Nuestra suposición es que también todas las otras diferencias tienen orígenes en los mismos motivos que iremos analizando más adelante en el próximo artículo «Como se produjo el Cisma de Oriente».

El Purgatorio

La Iglesia Católica Romana (Católica = Universal) enseña que hay tres lugares en donde las almas pueden ir a parar. Uno de ellos es el Purgatorio. El nombre significa «purga» ósea expiación de los pecados veniales en donde las almas se limpian para acceder al Paraíso… Con el tiempo y las apariciones marianas, sobre todos aquellas recientes (Lourdes, Fátima) pero también en otras apariciones de Cristo la última con Santa Faustina Kowalska, el purgatorio se ve como varios niveles de expiación en donde se expían pecados veniales más graves en manera más concentrada y pecados más ligeros en manera menos concentrada. Pero lo que es común a todos es el intenso remordimiento del alma de no haber hecho lo que habría tenido que hacer cuando estaba en la dimensión terrenal.

El Catecismo de la Iglesia Católica (1030-1031) señala que “los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo”.

“La Iglesia llama purgatorio a esta purificación final de los elegidos que es completamente distinta del castigo de los condenados”.

Asimismo, San Gregorio Magno, Papa y Doctor de la Iglesia, enseñaba que “si Jesucristo dijo que hay faltas que no serán perdonadas ni en este mundo ni en el otro, es señal de que hay faltas que sí son perdonadas en el otro mundo”.

“Para que Dios perdone a los difuntos las faltas veniales que tenían sin perdonar en el momento de su muerte, para eso ofrecemos Misas, oraciones y limosnas por su eterno descanso”.

La Iglesia Ortodoxa cree que las almas después de la muerte esperan el Juicio Final, en un lugar que no es el Paraíso ni tampoco el Hades… Suponemos que puedan ser los «ínferis».

La Iglesia Católica Romana en vez, cree que la muerte y la Resurrección de Jesús sirvieron también para transformar el ínferis (en donde estaban sea los buenos que los malos aunque separados pero se podían ver como se lee en la parábola de Jesús sobre el rico epulón y el mendigo Lázaro) en tres dimensiones distintas: el infierno, el Purgatorio y el Paraíso. Así que también la frase de Jesús al buen Ladrón: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso” cobra todo el sentido ya que la conversión y muerte del ladrón fue suficiente para expiar sus pecados también porque en aquel preciso momento Jesús lo había absuelto.

Las Indulgencias

En la Iglesia Universal el Papa y, por consecuencia, los Obispos, según su jurisdicción, tienen potestad para conceder Indulgencias. Las Indulgencias son herramientas de Gracia a través de las cuales la Iglesia prepara un camino seguro hacia el Paraíso si el alma cumple algunos requisitos: confesarse, comulgar y visitar lugares santos, santuarios, etc. en el sentido que, una vez cumplidos todos estos requisitos, si una persona tuviera que morir inmediatamente después de haberlos cumplido iría directamente al Paraíso.

En la doctrina católica universal, la indulgencia, a diferencia del sacramento de la penitencia o reconciliación, no perdona el pecado en sí mismo, sino que exime de las penas de carácter temporal que de otro modo los fieles deberían purgar, sea durante su vida terrenal, sea luego de la muerte en el purgatorio. La indulgencia no es un sacramento como la penitencia. Puede ser concedida por el papa, los obispos y los cardenales, a quienes, por ejemplo, recen determinada oración, visiten determinado santuario, utilicen ciertos objetos de culto, realicen ciertos peregrinajes, o cumplan con otros rituales específicos.

Las Indulgencias no son para perdonar los pecados, antes bien presuponen como condición necesaria para ganarlas la remisión de ellos. Ellas son una remisión de las penas temporales en las que se ha incurrido por los pecados.

Estas Indulgencias son aplicables a uno mismo o a las almas que están en el Purgatorio como un sufragio, para disminuir o terminar con sus sufrimientos.

La Iglesia Ortodoxa no acepta tal doctrina y facultad.

adan_y_eva_expulsados_del_paraisoEl Pecado Original

Por la Iglesia Universal, el Pecado Original es la ruptura de la conexión entre la especie humana y Dios al desobedecer, de la primera pareja humana, al mandato divino de no comer del árbol del conocimiento del bien y del mal. Las consecuencias fueron extremadamente graves porque la pareja se encontró «infectada» (el pecado original se comportó como un virus informático y hemos elegido éste paralelismo para que se entienda un poco mejor el suceso también si es infinitamente reductivo ya que estamos hablando de la Sabiduría de Dios que no tiene confines). La infección no afectó solo la naturaleza espiritual del ser humano sino también la material y por eso se transmite de generación en generación (hereditario).  Solo Maria nació sin pecado original aunque fuera humana. La primera pareja ya no podía seguir en la dimensión de Dios porque la «infección» era irreversible y con el fin de esperar al Salvador para que nos rescatara de las consecuencias del pecado, Dios tuvo que expulsar la pareja del Jardín de Edén.

La doctrina romana universal a este respecto se fijó en el concilio de Cartago (397), en el concilio de Orange (529) y el concilio de Trento (1545). Ninguno de éstos es considerado “Concilio ecuménico válido” por la Iglesia Ortodoxa.

En la Iglesia Ortodoxa no existe el “pecado original”, lo que existe es el “pecado ancestral”. Dios dotó al ser humano de “libre albedrío”, le dió el poder de elegir y tomar sus propias decisiones; por ende puede elegir entre hacer lo bueno (vivir en el amor de Dios) o hacer lo malo (alejarse del amor de Dios). La inclinación natural de hacer el mal – a separarse de Dios – es lo que la Iglesia Ortodoxa llama el “pecado ancestral”. La ortodoxia cree que no exista antecedente bíblico contundente y tampoco en los escritos de los Santos Padres de la Iglesia para sostener una “Doctrina del Pecado Original”.

Pero siguiendo este razonamiento, todo sería responsabilidad de la primera pareja cosa que no es. La primera pareja solo tuvo una parte de la responsabilidad mas la instigación en desobedecer a Dios llegó del diablo. Si creemos en la existencia de Dios, también tenemos que creer en la existencia de satán que ha sido el causante de todo este lío en lo que estamos metidos, por celos al ser humano. Es verdad que la primera pareja tenía el libre albedrío como lo tenemos ahora pero es también verdad (por como se deduce de la Génesis) que la pareja no estaba preparada en ser tentada por el diablo y que con un «disfraz» el ser inmundo consiguió hacer tropezar a la especie humana con las consecuencias que sabemos. A Eva no se le habría pasado por la mente de desobedecer a Dios si el diablo «disfrazado» de reptil no la hubiera instigado por su egoístico fin que era lo de alejar el ser humano de Dios y en manera definitiva convirtiéndolo en su esclavo. El diablo hizo hincapié sobre la natural curiosidad y deseo de perfección de la mujer para ponerle la podrida semilla de la duda y la hizo deliberadamente tropezar.

La Iglesia Ortodoxa no cree en la transmisión del pecado original suponiendo que Adán y Eva ya pagaron con su expulsión del Paraíso…. Además dice que nadie puede cargar con culpas ni errores ajenos (en referencia al pecado original). Si caemos en pecado, cada uno de nosotros tiene que comparecer y responder ante el tribunal de Cristo por las faltas. La responsabilidad no es hereditaria sino que individual.

También la Iglesia Universal dice que cada alma es responsable de lo que ha hecho pero tiene en cuenta que la fragilidad humana depende de las consecuencias del pecado original que  distorsionan nuestra interpretación de las cosas siempre a favor de nuestro propio Ego. Es de aquí que se puede deducir que el pecado original ha infectado principalmente a nuestro Ego y es por eso que Cristo y la Iglesia nos enseñan a limitarlo lo más posible dirigiendo siempre nuestra mirada a Dios Padre Todopoderoso y Creador de todas las cosas y al prójimo.

Hay que notar que el pecado original se activó en la primera pareja solo cuando los dos, la mujer y el hombre, comieron del fruto. Hasta que Adán no comió del fruto, no pasó nada. Solo se dieron cuenta de estar desnudos cuando Adán comió. Esto es precisamente el comportamiento de un «virus» que entra en un «sistema» para infectarlo, en éste caso el «sistema de la especie humana». Hombre y Mujer son complementarios. Los dos juntos y sólo ellos activan la energía/fuerza que genera la especie humana con todos sus naturalezas (cuerpo, mente y espíritu) pero, lamentablemente, también el «virus» del pecado original desde allí se transmitió de forma hereditaria. Sólo María nació sin el «virus» del pecado original porque Dios que todo lo puede, preparó el pueblo de Israel para que fuese suficientemente Santo para que, a maduración de los tiempos, la especie humana pudiera generar una niña sin pecado original: María la Inmaculada Concepción.

El razonamiento de la Iglesia Ortodoxa no parece  tener en cuenta las apariciones de la Virgen María que en muchas ocasiones, a través de los videntes, confirmó las decisiones de la Iglesia Católica Romana; pensamos por ejemplo en las apariciones marianas de Lourdes en las cuales la Virgen María se proclamó «Inmaculada Concepción» ósea «Virgen concebida sin pecado original» haciendo entender que por todos los demás si que el pecado original es presente.  Esta condición hereditaria ha sido rescatada por Jesús con su muerte y Resurrección. A través de Él, el Sacramento del Bautismo nos limpia del pecado original también si no de sus consecuencias. El Sacramento del Bautismo quita la causa de la infección mas las consecuencias de esta infección se quedan pero pueden ser controladas a través la voluntad humana de no alejarse de Dios, y de tomar los Sacramentos de la Confesión y de la Comunión (Eucaristía) lo más a menudo posible.

La importancia del creer o menos al pecado original tiene consecuencias en lo que viene…

virgen-de-lourdes-oracionLa Inmaculada Concepción de la Virgen María

El dogma de la Inmaculada Concepción, también conocido como Purísima Concepción, es el Dogma de la Iglesia Romana Universal en que María, madre de Jesús, a diferencia de todos los demás seres humanos, no fue alcanzada por el pecado original sino que, desde el primer instante de su concepción, estuvo libre de todo pecado.

Al desarrollar la doctrina de la Inmaculada Concepción, la Iglesia Católica contempla la posición especial de María por ser madre de Cristo, y sostiene que Dios preservó a María libre de todo pecado y, aún más, libre de toda mancha o efecto del pecado original, que había de transmitirse a todos los hombres por ser descendientes de Adán y Eva, en atención a que iba a ser la madre de Jesús, que es también Dios. La doctrina reafirma con la expresión «llena eres de gracia» (Gratia Plena) contenida en el saludo del arcángel Gabriel (Lc. 1,28), y recogida en la oración del Ave María, este aspecto de ser libre de pecado por la gracia de Dios.

Este Dogma de fe ha sido respaldado, como hemos visto, por todas las apariciones de la Virgen María desde Lourdes en adelante. Bernardette Soubirous era una pequeña pastorcita francés de 14 años analfabeta porque no había podido estudiar y, más aún no sabía absolutamente nada de teología ni dogmas de fe. Cuando preguntó a la Señora de sus apariciones como se llamaba, la Virgen le contestó: «Soy la Inmaculada Concepción», confirmando el Dogma que se aprobó 3 años atrás y que la gente común todavía no sabía sobre todo quien no había estudiado. En efecto, la definición del dogma fue proclamada en la bula Ineffabilis Deus, el 8 de diciembre de 1854. Las apariciones empezaron el año en 1858. La expresión «Inmaculada Concepción» resultaba ajena al vocabulario de Bernadette y, en principio, fue motivo de desconcierto, tanto en el propio Padre Peyramale -párroco de Lourdes- como en otras autoridades eclesiásticas y civiles. Sin embargo, Bernadette Soubirous mantuvo una consistente actitud de calma durante todos los incisivos interrogatorios que se le hicieron, sin cambiar su historia ni su actitud, ni pretender tener un conocimiento más allá de lo dicho respecto de las visiones descritas.

Las apariciones, una vez confirmadas sus autenticidades, entran a hacer parte de la Tradición de la Iglesia porque dan pruebas de que Jesús y la Virgen, los Santos y el Espíritu de Dios guían la Iglesia Romana Universal en su camino a seguir, re direccionandoLa cuando tropieza o animándola cuando hay épocas difíciles.

La Iglesia Ortodoxa cree y enseña que la Virgen María fue concebida en la carne de manera natural como cualquier ser humano e, implícitamente, rechaza su concepción sin pecado original.

En práctica no admite que la concepción natural de la Virgen María pudiera dar lugar a una niña sin pecado original (o, en este caso «pecado ancestral» visto lo escrito anterior).

Sólo considera como inmaculado el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, ya que Él fue generado de la Virgen María por obra del Espíritu Santo y de la misma naturaleza de Dios Su Padre (y que no es lo mismo en decir que nació de María y del Espíritu Santo… no sé si hemos sido claros….). Para respaldar esta teoría la Iglesia Ortodoxa se basa en las palabras de San Ambrosio de Milán: “De todos los nacidos por mujeres, es completamente Santo solo nuestro Señor Jesucristo, Quien por un especial, nuevo modo de inmaculado nacimiento, no experimentó la corrupción terrenal.” Pero esta frase respalda también el Dogma de la Iglesia Católica sólo que la Iglesia Ortodoxa le da un significado distinto porque priva la frase de su contexto ya que se está hablando de varones.

Para la Iglesia Ortodoxa así como por medio de una mujer entró la perdición en el mundo (Eva) también por medio de una mujer (María) debía entrar la salvación en el mundo (y allí también la Iglesia Católica Romana está de acuerdo) pero, para la Iglesia Ortodoxa si bien María fue electa por Dios para dar cumplimento a las profecías acerca de la llegada del Mesías, tenía la naturaleza dañada por el pecado original – como cualquiera de nosotros – por lo cual ella misma necesitaba ser redimida (de allí, a lo mejor ¿una reminiscencia antigua de la ortodoxia en el rezo del Ave María en español que dice «Dios te salve María»?) redención que comenzó desde los tres años de edad con su presentación en el Templo (deducción sin fundamentos fruto de lecturas de libros apócrifos) y que culminó completamente en el día de la Anunciación.. En resumen, para la Iglesia Ortodoxa María no nació santa sino que se hizo santa, y si ella pudo… nosotros también.

El problema es que no se habla solo de «santidad» de Maria… También cada uno de nosotros puede convertirse en santo. De hecho la Tradición de la Iglesia se basa sobre los Santos (que nacieron todos con el pecado original). El hecho es que Maria, además de ser Santa nació sin pecado original. La suya no fue solo una condición de santidad espiritual sino también física que se manifestó también en su total virginidad, antes, durante y después del parto. Lo que intento decir es que la pureza de la Virgen Maria fue total. Abarcó todas las tres naturalezas humanas de María: Virgen en Su Cuerpo, Virgen en Su Mente, Virgen en Su Espíritu: totalmente Pura. Por eso que la Iglesia Católica la llama PURÍSIMA y es por eso que fue Asunta en cielo en CUERPO Y ALMA ya que no había experimentado la corrupción (el pecado original) en ninguna de sus tres naturalezas.

¿Como se explica eso? Por el momento no lo podemos explicar; pero el hecho que no entendemos como fue, no quiere decir que no pueda ser. Nada es imposible para Dios. Somos nosotros que debemos intentar elevarnos hacia Él y no bajar Él a nuestro nivel como, generalmente, hacemos sin darnos cuenta. Jesús asumió nuestra condición humana para tomarnos de la mano y elevarnos hacia el Padre, por lo tanto, debemos esforzarnos de tener bien claro que el Padre todo lo puede y si no entendemos es por nuestros límites. De hecho los Dogmas de la Iglesia Universal reflejan una lógica que no es de este mundo lo que explica la falta de entendimiento de muchas personas. Por eso Dios nos envía Santos que nos ayudan, poco a poco a permanecer en el camino correcto y, desde allí nacen los Dogmas de Fe. Si tenemos Fe se abrirá delante de nuestro entendimiento el infinito de las maravillas de Dios. Un Dios que quiere compartir con nosotros sus maravillas por amor a nosotros.

Para la Iglesia Católica Romana el Hijo de Dios siendo completamente Santo, debía crecer en una cuna completamente santa, ósea dentro la Persona de María; por lo tanto, también María tenía que ser totalmente Santa, en mente, cuerpo y espíritu. De hecho el Evangelio de Lucas lo hace entender muy bien con el saludo del Ángel: «Alégrate LLENA DE GRACIA el Señor es contigo».

El hecho que la comprensión de éste Misterio es ajena a nuestra capacidad de entendimiento, no quiere decir que no sea Verdad. Es también por esto que se llama «Misterio»: no sabemos como (también si, con el tiempo, lo podemos intuir) sino que ASÍ ES. Los Dogmas sirven precisamente para que el razonamiento sobre la Verdad no se aleje de la Verdad misma y ningún Dogma proclamado por la Iglesia Católica Apostólica y Romana ha sido contradecido ni de Santos ni de apariciones de la Virgen o de Jesús. La Iglesia Católica Romana, poco a poco en el curso de las épocas, se acerca cada vez más a la comprensión del conocimiento de la Lógica de Dios demostrando una afinación de la Doctrina que prueba como el Espíritu de Dios La guía en el tiempo.

La Infalibilidad Papal

En el año de 1870 decidió el Concilio Vaticano I – encabezado por el Papa Pío IX – un nuevo dogma: “La infalibilidad Papal”, lo cual significa que el Papa “no se equivoca” cuando habla “Ex Cathedra” sobre materia de fe.

Según la Iglesia Ortodoxa este nuevo dogma contradice lo dicho por el Señor quien no aceptó que lo llamaran: “Maestro bueno” cuando le preguntó el joven: “…Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Le contestó Jesús: …¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino sólo Dios”. (Lc. 18:18-19).

Ahora… no sabemos si quien ha escrito esto y que profesa la religión ortodoxa habla por si mismo o para toda la Iglesia Oriental, pero, de todas formas, nosotros de MiIglesia (que somos católicos romanos) no entendemos bien que pinta una cosa con la otra… El hecho que Cristo haya contestado: «¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino sólo Dios”. (Lc. 18:18-19) no tiene sentido con la comparación de la infalibilidad del Papa… En ésta frase Cristo ha querido hacer presenta que Dios es el Verdadero Bien y, al mismo momento (como que sabía que pasaba por el pensamiento del joven), quiso subrayar, delante de todos, Su procedencia ósea que Cristo procede del Padre. Si el joven ha reconocido sea con las palabras sea en su corazón que Cristo es La Verdadera Bondad (Bueno) Jesús le ha hecho entender que es Verdadera Bondad porque Verdadero Hijo de Dios.

La infalibilidad del Papa en materia de Fe (que sólo se materializa en las Encíclicas y en los Dogmas) es una de las manifestaciones de la acción del Espíritu Santo sobre la Iglesia Católica ya que nunca, el Espíritu de Dios, abandonará Su Iglesia.

De todas formas algunos de los cristianos occidentales protestaron por esta decisión separándose de la Iglesia de Roma por medio de la llamada Unión de Utrecht y auto llamándose “Viejos Católicos” o “Véterocatólicos”.

P.D. Nuestro laaaargo artículo ha querido ser una respuesta sin provocaciones al artículo original encontrado en: iglesiaortodoxa.org.mx/informacion/2013/05/diferen…

Hemos sentido la necesitad de explicar, en la medida de nuestro límites, por qué somos católicos apostólicos romanos. No hemos querido hacer proselitismo. Respetamos profundamente la creencia de la Iglesia Ortodoxa y estamos convencidos que la Santidad, al final, se materializa en amar a Dios y al prójimo así como la Iglesia Ortodoxa ha demostrado en todas las épocas. Éste artículo sólo sirve para satisfacer a la curiosidad de muchas personas pero no para dividir. Estamos convencidos que hay que buscar lo que nos une y lo que nos une es Cristo. Con la mirada puesta en Cristo ambas Iglesias pueden trabajar al proyecto común de la salvación de las almas.

Si habéis tenido la paciencia de llegar a leer hasta aquí… ¡Muchas Gracias!

MiIglesia

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