Opinión de la WebApp MiIglesia sobre el periodismo

periodismo-0Ayer Papa Francisco dijo sobre los medios de comunicación al servicio de la cultura del encuentro:

“Suelo preguntarme ¿cómo se pueden poner los medios de comunicación al servicio de una cultura del encuentro? Necesitamos información que conduzca al compromiso por el bien del género humano y del planeta”, expresó el Pontífice.

“Súmate conmigo en esta petición”, invitó Francisco, “para que los periodistas, en el ejercicio de su profesión, estén siempre motivados por el respeto a la verdad y un fuerte sentido ético. ¿Me ayudas a difundir esta intención?”.

Por nuestra parte, nosotros de la Redacción de MiIglesia nos atrevemos a dar una análisis de la situación en la cual se encuentra la cultura de hoy dentro de nuestra sociedad y, por reflejo, también entre los periodistas, para entender que si no hay una renovación del periodista que empiece desde dentro, desde su alma y mente, no hay posibilidad de cambiar la situación.

Empezamos por los periodistas católicos.

Desde el punto de vista de nuestra Redacción, los periodistas católicos están haciendo un buen trabajo. Muchas veces pero hemos notado algunas lagunas en lo que es el razonamiento lógico al servicio de la fe, muy probablemente por escasez de informaciones o por algunas malas interpretaciones. Pero nunca han sido por falta de buen sentido común o de mala fe.

Vamos ahora al resto de los periodistas, lo que no son católicos y que trabajan para una prensa laica o, la mayoría de las veces «laicista-relativista»…

El echo es que éste tipo de periodista, generalmente, venera la ideología (como en el caso de los periodistas políticos) como si fuese una diosa pero no es así. A quien debería venerar es la Verdad porque es la Verdad que nos da la Libertad y la Paz. Una vez ser periodista era ser «misionero de la Verdad». Era una misión llegar a la Verdad de las cosas y de los acontecimientos para poder entender y hacer entender razonamientos de buen sentido común a los demás. Pero hoy en día todo esto se ha perdido sofocado por el ansia del sensacionalismo para que se pueda vender más periódicos o adquiriendo poder a través de los mismos órganos de información. Así que el periodista se ha vuelto extremadamente superficial, corto de ideas y de horizontes.

Entran en juego varias naturalezas:

1. la veneración hacia falsos dioses (la ideología, el poder que da la comunicación organizada, el dinero, la vanidad)

2. el miedo en romper este ciclo para tener que moverse en contra de la corriente social común que puede juzgarte y aislarte negándote la posibilidad de tener voz en los asuntos que pueden hacerte «cambiar el mundo» cuando en realidad solo es manipular a los periodistas para que escriban lo que otros quieren que escriban

3. El egoísmo: «antes pienso en mi provecho y que se apañen los demás»…

4. el miedo al chantaje cuando se encuentran problemas gordos que «es mejor no tocar»,

5. El provecho duro y puro que constituye una gran tentación, sobre todo cuando prometen pagarte muy pero muy bien si haces publicidad, con tus artículos, a quien hace todo lo contrario de lo que es bien para la sociedad o los ciudadanos.

6. El hecho que las mismas escuelas de periodismo, por lo general, están podridas. Enseñan la ética relativa, la que hay que seguir para no tropezarse con leyes penales o chocar con intereses económicos pero no enseñan para nada la Ética que procede de la Verdad, la que se debería seguir para que todo el funcionamiento de la sociedad se mantuviera lo más posible en orden y armonizada.

7. El «mobbing» en las mismas escuelas de periodismos, al menos en la Europa «latina». El mobbing surge porque la grande mayoría de las escuelas de periodismo tienden siempre a la ideología política que quiere destruir la Verdadera Ética y la lógica de la Verdad; y si alguien intenta cambiar esto, le aíslan hasta que el pobre para no ser un «bicho raro» tira la toalla y se convierte en uno más de los manipulado/manipuladores ideológicos al servicio de la mentira ya que la Verdad o se dice por entero o no es verdad; es mentira.

8. Por último el cansancio. Algunos periodistas están llenos de trabajo estresante, caótico, con montones y montones de informaciones en la cabeza que, al final, pasan factura y se pierde la capacidad de ver las cosas como realmente son. Habría que hacer para ellos retiros espirituales y mentales para relajar y despejar la mente, para encontrar nuevamente a uno mismo.

Resumiendo… Los periodistas de hoy (por la mayoría y sin querer generalizar) no son verdaderos periodistas no obstante tengan el «título» (condición obligada en la sociedad afectada por la fiebre de la «titulitis») porque no buscan la Verdad por amor a La Verdad. Buscan una «verdad» muy muy tibia sólo porque es «un trabajo» y porque el director del Periódico exige «noticias que hagan noticias» para una mera cuestión económica. En realidad los periodistas se han transformado en «opinionistas anarquistas» ya que sacan cualquier tipo de «opinión» sin llegar a ningún tipo de razonamiento lógico u objetivos y estas opiniones sólo están construidas para manipular los ciudadanos según la dirección que los varios políticos/corporaciones/poderosos quieren… Por lo tanto se han convertidos en cómplices de los poderosos echando les una mano sin pensar si lo que dicen y hacen es bueno para los ciudadanos-personas. Solo tienen el afán a que el «partido político del corazón» gane (como si fuese football) y para hacerlo son capaces de acusar cualquier personas, fomentando la cultura del odio, de la provocación, de la venganza y de la hipocresía en nombre de una cultura política que veneran como si fuese una diosa, venerando, en realidad, su propio Ego que no soporta de no hacer parte de un grupo poderoso. Como si la Verdad fuese generada por el mismo partidido-dios. De hecho, un ex presidente del Gobierno español dijo una vez que «la verdad la decide la mayoría»… ?¿?¿?¿?¿ Y ningún periodista ni de derecha ni de izquierda ha sido capaz de replicar a esta monumental «perla» de ignorancia.

Hoy los periodistas son como los sofistas del tiempo de Sócrate… Para ellos, quien buscaba la verdad de las cosas de forma sincera, era un «estorbo» porque ellos usaban la dialéctica al servicio del provecho y no podían permitir que alguien usara el razonamiento al servicio de la Verdad ya que todos sus negocios turbios, habrían salido a la superficie.  Y es por eso que la mayoría de los periodistas de hoy no pueden ser verdaderos periodistas. Se necesitaría un milagro para que los periodistas volviesen a ser «misioneros de la Verdad». Como cristianos y católicos o también como personas de buena voluntad (sin necesariamente ser de una fe religiosa) lo único que podemos hacer es orar por ellos, para que sus espíritus sean iluminados por Dios (y la oración recitada con el corazón hace milagros) e intentar hacerles razonar como nosotros de MiIglesia estamos haciendo en este momento a través de éste artículo. Las nuestras intentan ser críticas constructivas porque si no se ponen a la luz las faltas (también si es un choque), no se puede saber donde está el fallo. A lo mejor somos demasiados directos, no somos diplomáticos y estamos acostumbrados a llegar al grano de la cuestión pero no sabemos hacerlo mejor.

¿Será eficaz? No lo sabemos pero vale la pena intentarlo.

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